Martes 27 de Enero de 2026
 27/01/2026 - Columna
Algo huele a podrido en Groenlandia

Qué cosa más oronda, como hubiera dicho Borges. Resulta que casi hasta fines del siglo XX (ayer nomás) Groenlandia era esa tierra inalcanzable llena de osos polares y de esquimales que tenían infinitas formas de decir "blanco". Algo así. Bien: a instancias de inversiones millonarias del estado de Dinamarca, los pobladores originarios cambiaron el iglú por viviendas similares a las que obran en algunos lugares de Escandinavia et al.



Ante la derrota política del presidente Trump se confunden ciertos aspectos. En primer término, se repite desde Dinamarca que la así llamada "Isla más grande del mundo" es territorio europeo. En realidad, geológica y geográficamente es América. Poblada desde siglos antes de la llegada de los vikingos por indígenas de las etnias Dorsett primero e Inuit después, venidos desde la actual Canadá. Estos últimos constituyen la mayoría de la población groenlandesa en la actualidad. Y no les gusta que les digan esquimales, como a nuestros Qom no les gusta eso de tobas.
Cierto es que el dominio danés les condujo a acceder a una calidad de vida "occidental y cristiana". Aún así, muchos de ellos ansían la independencia, conscientes de que hoy por hoy es imposible. Por otra parte, los argumentos de Europa respecto a desconocer la cercanía con la América continental pero a la vez reconocer el derecho de los habitantes a la autodeterminación, chocan de frente con los que sostiene la Argentina en su reclamo por Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Es bueno analizarlo. A la OTAN nunca le interesó mucho eso de la voluntad de los pueblos, cuando necesitaron la isla Diego García echaron a todos los que allí vivían sin más trámite. Pero cuando conviene, lo usan como argumento (valga la reiteración) político.
El progresismo bien entendido (y también el otro) celebra que este revés del pedante presidente norteamericano aborte al menos por un tiempo sus pretensiones de lebensraum a lo John Wayne. ¿Qué es lo que quiere, en realidad, este dirigente? Europa ya le dijo que ponga todas las bases que quiera y que lo de las tierras raras se puede negociar.
Algo huele a podrido en Dinamarca, tradujeron de Shakespeare. En realidad en el original decía "Something is rotten in the state of Denmark": Algo está podrido en el estado de Dinamarca. Era un discurso en Elsinore.
¿Podría aplicarse en Nuuk, la capital isleña?


Antonio Hermann Morgner


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